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El
área de mangle negro se conoce así porque el
flujo del agua se detuvo y una de las teorías al respecto
es que esto sucedió a causa de los huracanes que propiciaron
un súbito y drástico cambio de la salinidad
y a que las plantas no pudieron resistir.
Los turistas que visitan la zona pueden apreciar, cerca de
los manglares, los vestigios de lo que fue una próspera
comunidad costera llamada Real de Salinas, que se estableció
el siglo pasado como resultado de la expansión de las
actividades de la sal y el palo de tinte.
Real de Salinas llegó a su máximo esplendor
a principios del siglo XX, pero en 1927 la industria de la
sal fue nacionalizada, causando la caída de la villa
y finalmente, en los años 70, fue abandonada. Durante
el tiempo de prosperidad muchas casas fueron construidas en
piedra, con detalles elaborados, diseños complejos
en las paredes, pisos de losa y una "exquisita"
arquitectura.
Hoy día se usa como atracadero de lanchas camaroneras
y para que el visitante explore y tome su tiempo observando
el lugar e ir a la playa a contemplar una "muy serena
vista de la ría".
Al Norte de la Reserva hay un manantial de agua dulce. El
manantial u "ojo de agua" es un sitio donde el agua
dulce fluye desde las corrientes subterráneas, creando
un estanque transparente de agua fría y azul. Es un
sitio propicio para que el visitante se refresque, descanse
a la sombra y observe los ejemplares más representativos
de la fauna de la región.
En
esta zona hay una muy buena vista de los manglares, de modo
que el paseante puede admirar la garza tigre o el martín
pescador enano.
Más adelante se encuentra la llamada "Isla de
los pájaros", pues muchas aves la utilizan como
área de anidación, de manera que resulta muy
apropiado para la observación de las aves. Es un lugar
muy apreciado por las fragatas, cormoranes neotropicales,
cormoranes de doble cresta y varias especies de garza que
se turnan para anidar, ocupando la isla durante la época
de reproducción.
En
esta misma isla se encuentra la boa constrictor, que acecha
a las aves desde tierra firme y depreda a las enfermas y a
las débiles.-
Los paseos por el río son contratados en el puesto
que da entrada a Celestún. Cada lancha lleva de 4 a
8 personas, dependiendo de la marea. Muchas veces los guías,
con ganas de que el turista se la pase bien y por ignorancia,
se acercan demasiado a los flamencos, lo cual los afecta negativamente.
Por favor, no le pida a los guías que lleguen demasiado
cerca, y si lo están, pida que se alejen. Si no cuidamos
el frágil ecosistema de los flamencos, se irán
o, peor aún, se morirán.
¿Cómo llegar?
Excursiones organizadas son ofrecidas diariamente por la mayoría
los hoteles acreditados y las agencias de viaje en Mérida.
Autobuses públicos parten cada hora de la esquina de
la Calle 50 y 67. Si maneja desde Mérida, diríjase
al sur hacia Umán y doble a la derecha en la plaza
principal, o encamínese hacia el oeste de Mérida
atravesando Caucel hasta Hunucmá. O bien toma la carretera
de Calkiní a Isla Arena; carretera de Mérida
a Celestún.
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