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Puede considerarse la ciudad más antigua
de la península. Fundada por grupos itzáes,
debe su nombre a Itzamná o Zamná... "Rocío
del Cielo", personaje de singular sabiduría y
origen mítico, asumido como instructor y maestro de
los mayas. Su tradición y vestigios arqueológicos
indican que su plaza ceremonial estuvo flanqueada por cinco
pirámides cuyos restos son posibles de admirar actualmente.
Una de éstas fue consagrada al caudillo fundador cuyo
pueblo lo deidificó. En otra de estas pirámides,
Pappoolchac, o Casa de los Cabezas y Relámpagos, fue
construido el actual santuario de la Virgen de Izamal; una
tercera fue dedicada a Kinich-Kakmó, de quien Mediz
Bolio expresara poéticamente el sentir ancestral hacia
esta deidad: "y hace doscientos siglos en el que el tiempo
no se contaba, ¡Kinich Kakmó! -Madre de la Vida,
Madre de la Fuerza, Madre de la Llama- en la gloria mística
de los solsticios, clamaban en éxtasis nuestros padres
mayas".
Otras pirámides denominada Kabul, la Casa de la Mano
Milagrosa, albergó entre sus escombros una cara gigante
de más de dos metros de alto modelada en estuco, similar
a las de Kohunlich, Quintana Roo, conocida gracias al dibujo
hecho por Catherwod en 1862 y desaparecida a principios del
presente siglo. Izamal, durante más de mil años,
fue un importante centro ceremonial de los mayas, ya que junto
con Chichén Itzá fue considerado por los pueblos
indígenas de la península como centro de peregrinación.
Sin embargo el Chilam Balam de Chumayel nos indica que ésta
fue abandonada" quince veintenas de años antes
de que llegaran los Dzules..." y la Crónica de
Maní se refiere a Izamal como "miembro de la confederación
maya presidida por Hunac Ceel en la ciudad amurallado de Mayapán,
en el cinco Ahau", después de haber sido destruida
por este caudillo la ciudad de los dioses entre los años
809 y 1109 de nuestra era.
Denominada la ciudad de los cerros, rememorando las pirámides
cubiertas, Izamal está ubicada geográficamente
en el centro de la península. Su historia, desde su
fundación hasta el presente, está ligada a una
fuerte tradición religiosa. Actualmente el convento
franciscano y la devoción a María Inmaculada
son distintivos de esta ciudad del oriente del estado. Pocos
años después de la fundación de Mérida
llegaron los franciscanos a evangelizar a los pueblos mayas.
Erigidos los conventos de Mérida y Campeche se decidió
la fundación de los de Izamal, Conkal y Maní.
El primer padre custodio de Izamal fue fray Lorenzo de Bienvenida
con quien llevó consigo a fray Diego de Landa. Escogieron
para vivir y luego para edificar el convento y la iglesia,
el Mul o cerro más alto desde donde decían se
alcanzaba a ver el mar. Para la construcción del convento,
fray Juan de Mérida aprovechó la base de 520
por 430 metros de lado y 12 de altura del terraplén
donde descansaba la pirámide, y utilizó la piedra
de ésta para la edificación de los nuevos edificios.
El atrio es imponente por sus dimensiones que cubren ocho
mil metros cuadrados. Su arquería tiene un total de
setenta y cinco arcos de medio punto formado un rectángulo
desigual. La asimetría de sus lados y el que los arcos
frontales del templo arranquen de un capitel más pequeño
sobrepuesto al principal le dan un toque singular y único.
La rampa principal de acceso tiene como remate un magnífico
arco de triunfo.
El convento fue iniciado por fray Diego de Landa en 1553 y
terminado en 1561, y fue puesto bajo la advocación
de san Antonio de Padua; por su parte, la iglesia fue consagrada
a la Purísima Concepción. Esta es austera y
sencilla, de una sola nave de bóveda de cañón
y un hermoso retablo barroco. La fachada tiene en su puerta
principal una sencilla portada plateresca coronada por un
hermoso campanario de tres cuerpos. Es notable que el exterior
del exconvento y en la bóveda de entrada al bautisterio
de la iglesia se encuentran pinturas murales de traza indígena,
mestiza y española, de colores vegetales trabajados
al temple: aves, alegorías religiosas, imágenes
de la virgen, guirnaldas y jarrones floridos que fueron descubiertos
hace algunos años en los trabajos de restauración
del templo. En el convento funcionó, además
de la escuela para los naturales, un centro de formación
franciscana en lengua maya y eventualmente se impartieron
cursos de artes y teología. A partir de 1558 se empezó
a venerar una imagen de la Virgen traída desde Guatemala
por fray Diego de Landa y tallada por fray Juan de Aguirre,
escultor español que tomó el hábito franciscano
en aquella ciudad. Los prodigios atribuidos a la imagen desde
tempranos tiempos, se fueron extendiendo más allá
de las costas peninsulares, según relatan los cronistas
franciscanos Lizana y Cogolludo.
La devoción y culto que adquirió la Virgen de
Izamal se debió no sólo a los bienes que concedió
a los hijos de esta tierra, sino también a la tradición
secular de lugar sagrado para los mayas. La Virgen de Izamal
ha sido coronada pontificalmente y proclamada Reina y Patrona
de Yucatán con la autorización y bendiciones
de Pío XII, Juan Pablo II, con los indígenas
americanos descendientes de las culturas autóctonas
del nuevo continente incide en el carácter religioso
y sagrado de este santuario. Atrio, convento e iglesia, construidos
en el estilo de las iglesias fortalezas del siglo XVI, con
sus muros altos, gruesos y almenados, son el atractivo visual
más característico de esta ciudad de sabor colonial.
Izamal, toda pintada de amarillo y blanco por voluntad de
autoridades y vecinos, se esfuerza por mantener una imagen
de elegancia y encanto de épocas pasadas que la singularizan
y definen con aire de señorío en el contexto
regional.
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